Contraloría Política en Venezuela (Opinión)

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 Lo que está sucediendo con respecto al atropello que están sufriendo distintos actores políticos en sus cargos de poder bajo la bota de la Asamblea Nacional Constituyente no nos ha tomado por sorpresa.  Soy testigo de ello, fui parte de un movimiento ciudadano llamado “Mario Briceño Despierta”, del municipio MBI, en el estado Aragua. Un grupo de vecinos, juntos, y con la ayuda de gente calificada -como el para ese entonces registrador de acá, el señor Lenin Belisario, y otras figuras con doctorado en leyes- nos propusimos formar parte de la campaña que llevó a cabo el “Frente Unido Para el Rescate de la Democracia”. Personalmente nos reunimos con un representante del nucleo de la UCV Aragua (Agronomía y Veterinaria), Ismael García, y otras figuras políticas en la cámara de comercio de Maracay y estuve allí cuando fue instaurado oficialmente en mi estado este esfuerzo, bajo esa plataforma. Nuestro movimiento colaboró con la causa cuando llevamos a cabo decenas de Asambleas Ciudadanas para explicar las razones por las cuales la Asamblea Nacional Constituyente implica el final de nuestra República como la conocemos, cómo contraría a nuestros principios, y cómo pretende convertir a Venezuela en un estado comunal corporativo. Antes que eso -y está bien documentado en los medios de comunicación- la alcaldía de MBI sufrió un golpe de estado. Inconstitucionalmente relevaron al alcalde Delson Guarate -electo por el pueblo- de su cargo, y fue secuestrado por el régimen. Mientras se hacían las Asambleas Ciudadanas, un puñado de jóvenes -Entre ellos Eduard Gascue, líder juvenil de Copei en Aragua,  Rosman Gonzales, lider juvenil de Primero Justicia en Aragua, Manuel Gonzales de Voluntad Popular, y otros- nos dedicamos a hacer activismo político para que la gente participara en el plebiscito que todos recordamos. En él se hacían tres preguntas fundamentales que ya todos conocemos, y ahora yacen en el olvido. Así como nosotros realizamos ese activismo político espontáneamente, así lo hicieron muchas personas en el ámbito nacional. De esto sacamos, junto a las fuertes protestas en todo el país, la caída de la careta constitucional que tenía el régimen dictatorial. Nos estamos enfrentando, y siempre fue así, a una dictadura, a una tiranía…

 Fuimos traicionados por un grupo de políticos efectivamente identificados, bajo la plataforma de ciertos partidos claramente identificados en la actualidad. Ahora estos actores políticos están sufriendo las consecuencias. La ANC está destituyéndolos y atropellándolos. Yo quisiera que no se les prestara atención a estos políticos; tengo la autoridad moral para decirlo. Si los influencers de los medios de comunicación le prestan su atención a aquellos que claramente la buscan para desviarla de lo que realmente importa, forman parte del boicot a la situación de crisis humanitaria a la que nos enfrentamos los venezolanos en este momentos. A mi juicio, lo que se requiere actualmente es concentrar toda la atención en la crisis humanitaria, y en conseguir la unión de todas esas células de resistencia que se están formando en respuesta a la inacción de los partidos políticos y la Asamblea Nacional. Es necesario conseguir armar una logística que nos permita -primero- vencer a el mecanismo represivo instaurado bajo leyes contrarias a nuestras costumbres -y segundo- formar un comité sólido, que atraiga la esperanza de todos los venezolanos, y que abogue por nosotros en el exterior para conseguir respaldo físico contra el brazo armado de la dictadura. Me gustaría recordar que estamos tratando no con un adversario, sino con un enemigo que ya ha sido expuesto ante la mirada internacional como una fuerza militar, narcotraficante, con vinculaciones con el terrorismo. En realidad es muy simple lo que planteo. No basta con las sanciones; aquellos que las llevan a cabo están agotando toda la ayuda que tienen para darnos, pero es tarea nuestra indicarles qué es lo queremos, y por qué; y qué tan necesario es. Hay que convertir en obligatoria una intervención internacional más profunda en Venezuela, y para eso debemos darle la autoridad moral a quienes se propongan a hacerlo. Debemos sostener que no es una cuestión de decisión, sino de OBLIGACIÓN MORAL. En realidad la crisis humanitaria que padece Venezuela lo amerita…

Así que hay varias cosas que un influencer en comunicaciones puede hacer:

1: Incitar a la gente que comienza -o ha comenzado- células de activismo político ciudadano a que se unan bajo un solo estandarte.

2: Corregir el boicot, reflejar que cualquier noticia sobre un golpe de estado es -sin dudas- una noticia vieja.

3: Traer a la luz la gravedad de la crisis humanitaria.

4:Desacreditar a los políticos que nos han traicionado arrojando a la luz sus fechorías, de manera que el balance de poder mediático cambie, y la atención vuelva a los ciudadanos.

5: Resistir.

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Protestas que ocurrieron en la Urb. Caña de Azucar, Municipio Mario Briceño Iragorri, Maracay, Estado Aragua.

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Me despido con un caluroso abrazo, siempre atento a los comentarios…

Venezuela: Sobre la importancia del discurso / Parte I.

 Mi primera impresión cuando leí “El Arte de la Guerra” de Sun Tzu, o lo que más recordé primero, fue lo que dice sobre el asedio. Más que todo porque le vi sentido aplicado a muchas cosas cotidianas. Prácticamente dice que es un arma de doble filo. Las mísmas presiones que se ejercen sobre el enemigo, las sufre el ejército que asedia si la acción continúa por mucho tiempo. Hay insubordinaciones, una especie de caos porque se agotan los recursos, ocurren errores, los hombres se desmoralizan. Si uno va a asediar, que no es más que acorralar al enemigo en un punto hasta que se rinda, uno debe tener un plan sólido que lo fuerce a desistir. Como dice Sun Tzu: La batalla se gana primero en la mente. De ahí saco que el discurso es lo primordial. El que forzará a la dictadura que se apoderó de Venezuela a desistir es un discurso que fuerce a las autoridades que sostienen a la libertad y a la democracia. Quien defiende estos ideales está obligado a no permitir la tiranía. De otra manera pierde su autoridad moral. Este juicio de valor no lo he inventado yo; es una descripción parcial de la dinámica de poder que está bien documentada en algunos estudios sociológicos. El caso es que en Venezuela se transgreden los derechos humanos continuamente, y se han cometido crímenes de lesa humanidad. Aparte de que existe mucho que ya ha sido documentado por diversas fuentes y ya ha sido presentado en la ONU, está la realidad palpable del día a día venezolano. La gente muere de mengua de diversas naturalezas por una situación pre-meditada. Todo eso sustenta una campaña para ejercer presión sobre aquellos que pueden ejercer presión sobre quienes dirigen la dictadura. Pero no basta con exigirles que ejerzan presión. Estamos enfrentándonos a una fuerza que nos aterroriza a mano armada, y somos millones de personas con las manos desnudas. Hay “leyes” que -literalmente- nos han desarmardo, hay “leyes” que justifican la violencia de las “fuerzas del orden” en caso de una protesta. Hay paramilitares junto a estas fuerzas. Asesinaron a muchos de nosotros…
 El discurso debe justificar el exigir ayuda, debe mostrar el por qué no podemos solos, demostrar que eso es indudable. Los voceros del discurso tienen que estar familiarizados con todo esto. Los demás somos el sustento viviente de este discurso.
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¿Por qué no resultó en el pasado, si ya ha sido concebido?
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 Es sencillo. El discurso estaba -por decirlo así- adulterado. Hay actores políticos a los cuales no se les puede confíar nuestro discurso. Es notable el conflicto de intenciones, de intereses. Sus acciones sólo reflejan que no les conviene que la dictadura sea derrotada. Si el discurso tiene un tema central, ellos lo sacan del centro, y arrojan otros que se amoldan más a lo que tienen en mente. Eso es saboteo. Nuestra lucha pierde su carácter y su autoridad moral con ello. Así funciona esa dinámica de poder.
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¿Quien puede ejercer presión, y cómo?
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 En mi opinión, yo diría que ahora es necesario -sino existe ya- formar un comité en el extrajero, en el exilio. Parte de la sociedad civíl que ha huído. Y es importante que sean ellos porque -primero- pueden, y -segundo- tienen la utoridad moral. No deben estar mezclados con ningún partido político, y -obviamente- no deben salirse núnca del discurso. Su función es ser la voz del discurso que sostenemos nosotros. Y una cosa importante: Tiene que haber alguien que -por decirlo así- ruja como un león, que hable de una manera que indique que comprendió su autoridad, que sea implacable. Alguien así no es altanero, es humilde. Humildad no es pobreza espiritual, ni lástima; es saber lo que se tiene y lo que no…
Por último: ¿Es necesaria una intervención militar extrajera en Venezuela?
Mientra sonrío con la boca cerrada, quisiera que se haga esa pregunta…

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Victor Meza
Correo: habilidoso100pre@gmail.com